Lautaro Muñoz Tamayo
Periodista, magíster en Ciencias Políticas y Comunicaciones.
Biblioteca del Congreso Nacional.

La elección de los integrantes de la Convención Constitucional es el hito que abre el proceso de redacción de una nueva Carta Fundamental. El órgano redactor es una asamblea 100 por ciento elegida, con paridad de género y con cupos especiales para los pueblos originarios. Se trata de una oportunidad histórica para definir una carta de navegación para las próximas décadas, que fije acuerdos transversales de convivencia.

La posibilidad de redactar una nueva Constitución para Chile se da en momentos en que a nivel internacional se consolida un movimiento para acercar las instituciones a la comunidad mediante el uso del lenguaje claro. La conformación en 2017 de la Red de Lenguaje Claro Chile puso al país a la vanguardia en América Latina en el esfuerzo por hacer que la comunicación que emane desde el Estado sea comprensible.

“El Estado de Derecho exige asegurar que se comprenden los actos y las normas jurídicas” sentenció el Informe de la Comisión de Modernización del Lenguaje Jurídico, elaborado por encargo del Ministerio de Justicia español en 2011.[i] El concepto del derecho de la ciudadanía a la comprensión de las normas está cada vez más extendido.

“El lenguaje claro es un estilo de redacción simple y eficiente que ayuda a las personas entender con facilidad lo escrito. Esta técnica, usada en varios países del mundo, permite comprender sin necesidad de releer y encontrar la información apropiada para tomar una decisión o iniciar una acción”[ii]

La Plain Language Association International (PLAIN) señala que “Una comunicación está en lenguaje claro si la lengua, la estructura y el diseño son tan claros que el público al que está destinada puede encontrar fácilmente lo que necesita, comprende lo que encuentra y usa esa información”. [iii]

La historia del lenguaje claro tuvo hitos en Suecia y Estados Unidos desde la década de 1970. Luego se extendió su uso en Canadá, el Reino Unido y Australia, que tienen una tradición más extensa en el Plain Languaje.  Si bien América Latina y España demoraron en partir ya hay numerosas instituciones que están usando esta forma de comunicación. Desde la propia Real Academia Española de la Lengua hay un respaldo a este estilo de comunicación de lo público, en especial en lo referente a los mensajes en el ámbito jurídico.

Muchos de los países que están poniendo a sus instituciones en la línea del lenguaje claro no han cambiado sus constituciones, puesto que no han tenido crisis como la que se produjo en Chile en 2019. Siempre se dice que las crisis son momentos peligrosos, pero que también representan una oportunidad. La apertura del proceso constituyente ratifica esta idea. Hay una hoja en blanco que llenar y eso es claramente una ocasión de un nuevo pacto social común que sea comprendido por la comunidad.

¿Por qué sería relevante que los convencionales escribieran la Constitución en lenguaje claro?

Lo primero que hay que señalar es que los convencionales no tienen la obligación de escribir una Constitución comprensible. Esa exigencia no está en la reforma constitucional que originó el proceso. La Convención será soberana en definir el tipo de redacción y el contenido.

Sin embargo, el proceso constituyente es una oportunidad para contar con una Constitución que no solo cumpla con los estándares técnicos, sino que también sea comprendida por las personas de a pie. Al respecto, la presunción de derecho de conocimiento de la ley, hace aún más patente la necesidad de que esta sea entendida por los destinatarios de la norma.

La relación entre la rigurosidad técnica, y la claridad en el uso del lenguaje para el público general, sería una fórmula virtuosa para el nuevo texto. Seguramente en la conformación de la convención coincidirán personas de mundos muy distintos. Podemos ver eso más que como una dificultad, como una ventaja. Hasta ahora las constituciones chilenas han sido elaboradas por comisiones de expertos y la participación popular se ha reducido, a lo más, a un plebiscito con mayores o menores garantías democráticas. Esta sería la primera constitución que nacería del consenso democrático. La nueva Constitución es la oportunidad para que se instale el derecho a la comprensión y un giro del Estado hacia el ciudadano.

La Biblioteca del Congreso Nacional desde mediados del siglo pasado ha realizado la labor de difundir la ley para el conocimiento ciudadano. Actualmente, el sitio web Ley Chile pone a disposición del público la legislación nacional actualizada día a día. La BCN complementa dicho servicio con Ley Fácil, que desde 2003 acerca la ley a la ciudadanía con guías de preguntas y respuestas, fichas descargables, folletos, guías en lengua de señas, traducciones en lenguas originarias y otra serie de productos disponibles en la web de la biblioteca, además de entregar acceso a la Historia de la Ley que permite conocer el debate que se efectuó durante su discusión.

La Biblioteca del Congreso Nacional estará en condiciones de difundir el eventual nuevo texto constitucional si es aprobado por la ciudadanía. Para eso ya hay una larga experiencia en acercar las normas jurídicas a la población. Sabemos que muchas otras instituciones, en especial las que integran la Red de Lenguaje Claro Chile, acompañarán ese camino.

Pero si además la experiencia de la BCN y de otras entidades públicas que difunden la ley en lenguaje claro sirve para el que el texto resultante sea comprensible, sería gran avance para el derecho a comprender la norma principal de la República.

La transparencia en la gestión pública está estrechamente vinculada al acceso a la información. Ciudadanas y ciudadanos deben comprender lo que emana del Estado y así conocer con claridad sus derechos y deberes, la estructura y funcionamiento de los organismos e instituciones del Estado y lo que está permitido y prohibido. La claridad de la comunicación pública es en esto fundamental.

En el actual contexto nacional, cruzado por la desconfianza en las instituciones, la oportunidad de redactar una constitución comprensible y cercana a quienes habitan la República puede contribuir a que el nuevo pacto tenga un inicio esperanzador. Por ahora no hay nada escrito y no hay dudas de que será un proceso complejo. Pero, si bien tendremos una Constitución escrita por la ciudadanía ¿por qué no soñar que, además, sea comprendida por la comunidad?

[i] Informe de la Comisión de Modernización del lenguaje jurídico. España. https://lenguajeadministrativo.com/wp-content/uploads/2013/05/cmlj-recomendaciones.pdf Consultado el 17 de marzo de 2021.

[ii] Web http://www.lenguajeclarochile.cl Consultada el 17 de marzo de 2021

[iii] Web Plain Language Association International https://plainlanguagenetwork.org/ Consultada el 17 de marzo de 2021.